La guía definitiva de mascarillas para protegernos de la COVID-19

Published on 
April 15, 2021

 

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Qué mascarillas comprar y cómo usarlas para protegernos del coronavirus


Por Michael Y. Park

Incluso un año después de vivir bajo el control de la pandemia de COVID-19, puede ser difícil diferenciar la realidad de la ficción cuando se trata del uso de mascarillas para protegernos del coronavirus. Los funcionarios de la salud concuerdan que el uso universal y diligente de mascarillas es uno de los pasos más fundamentales para vencer a la COVID-19 y volver a un mundo en el que podamos volver al trabajo en forma segura, en el que nuestros hijos puedan volver a la escuela y las empresas volver a la normalidad.

Tenemos la guía más actualizada sobre uso de mascarillas de Marisa Glucoft, MPH, CIC, directora de Acreditación y Autorizaciones, Prevención de Infecciones y Control de Emergencia en Children's Hospital Los Angeles, para que todos podamos estar a salvo del coronavirus.

Por qué la mascarilla

Usar mascarillas tiene tanto de autoprotección como de prevención del contagio del virus. Lo que hace que la COVID-19 sea particularmente contagiosa es que es infecciosa incluso cuando el portador no presenta síntomas. Es posible que se sienta bien y relaje sus hábitos de uso de mascarilla, pero aún podría contagiar el virus a alguien más o viceversa.

Cada vez que estornuda, tose, come o incluso solo respira, expulsa una nube de gotitas respiratorias posiblemente infectadas que podrían contagiar el virus a alguien que está cerca. Una mascarilla bloquea físicamente dicha nube y evita que esas esas gotitas entren en contacto con el aire.

Qué usar y cómo ajustarla

“Lo más importante de una mascarilla es que debe ajustarse muy bien a su rostro, sin muchos espacios en el costado o por debajo de la mascarilla”, indica Glucoft. "Por ejemplo, para mí, algunas mascarillas de tela no se ajustan a mi rostro, por lo que he tenido que salir a buscar una mascarilla que sí se ajuste".

Después del ajuste, la siguiente cosa más importante es que la mascarilla debe ser transpirable. Una capa adicional podría agregar más protección, pero, en cierto punto, no va a poder respirar cómodamente y es menos probable que use una mascarilla. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) recomiendan un mínimo de dos capas si usa mascarillas de tela hechas en casa.

Mascarillas desechables

La mascarilla más eficaz contra la COVID-19 y que generalmente se recomienda para los trabajadores de la salud es el respirador de grado médico N95. Una etiqueta N95 significa que el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH, en inglés), ha probado y certificado un producto y concluyó que puede filtrar el 95 % de las partículas de tamaño 0.1 a 0.3 micrones. (El virus de COVID-19 es de tamaño 0.12 micrones y siempre viene adherido a una partícula más grande, por lo que sí se filtra [ignore las publicaciones en redes sociales que indican lo contrario]). El sitio web de los CDC publica una lista de mascarillas N95 aprobadas por el NIOSH. Debido al aumento de las falsificaciones, siempre es buena idea verificar la fuente de las mascarillas.

Clasificaciones adicionales del NIOSH para respiradores incluyen P95 y R95, que son igual de eficaces que las N95 cuando se trata de filtro, pero proporcionan una protección adicional contra las partículas oleosas, que no representan un problema cuando se trata del coronavirus. Dichas designaciones están orientadas a un uso industrial, no médico. Basta con no comprar mascarillas con válvulas de exhalación, que no contribuyen en nada a filtrar el aire que se exhala. (Recuerde, las mascarillas ayudan a prevenir el contagio de las personas que están cerca).

También habrá notado que a algunos productos se les denomina “respiradores” y a algunos, “mascarillas”. La diferencia es que los respiradores son un estándar regulado de protector facial que se espera que forme un sello ajustado alrededor del rostro, mientras que las mascarillas tienen un ajuste más holgado. La mayoría de las personas no tienen problemas para usar mascarillas.

“Lo negativo de las N95 es que deben ajustarse al rostro y cuando se ajustan muy bien, son muy incómodas para usarlas todo el día”, indica Glucoft. “Y debido a que filtran tan bien, puede volverse difícil respirar con el tiempo”.

Lo que hace que las N95 sean aún más difíciles de usar es la escasez crónica de suministro, que ha hecho que escaseen incluso para los profesionales médicos en todo el país. Para suplir ese vacío, las mascarillas que han cumplido los estándares en otros países han inundado el mercado estadounidense, como las FFP2, que podría decirse son la contraparte europea aproximada de la N95. Por lejos, las mascarillas más comunes disponibles son las KN95, certificadas por el equivalente chino del NIOSH, que se supone tienen la misma eficacia que las mascarillas N95 del NIOSH, en teoría. Por desgracia, muchas de las KN95 en el mercado han demostrado ser fraudulentas o simplemente son menos eficaces que lo prometido.

“Úselas con precaución”, indica Glucoft. "Son perfectamente aceptables para proteger a los demás, pero no apostaría todo en el uso de una KN95".

Si bien son menos eficaces que las N95 debido a su filtración, las mascarillas quirúrgicas, las mascarillas desechables rectangulares que se usan más comúnmente entre el personal hospitalario, son perfectamente aceptables y mucho más fáciles de conseguir. Son un equilibrio perfecto entre ajuste y comodidad.

“Creo que el mejor tipo de mascarillas en general es la mascarilla quirúrgica de grado médico, que no se fabrican en tamaño para niños”, indica Glucoft.

Las mascarillas desechables de cualquier tipo con una pinza nasal ajustable proporcionarán un mejor ajuste que las que no tienen la pinza. Los accesorios para fijar mascarillas que se usan sobre las mascarillas también pueden ayudar a eliminar los huecos por los que se puede filtrar el virus.

Los fabricantes no recomiendan reutilizar las mascarillas desechables de cualquier tipo. Su eficacia ha sido probada bajo el supuesto de que se botan después de cada uso y que perderán su ajuste y transpirabilidad con el tiempo.

Mascarillas de tela

En lugar de mascarillas quirúrgicas desechables, mucha gente usa mascarillas de tela reutilizables, que proporcionan menos filtración que las mascarillas certificadas de grado médico, pero que no dejan de ser una alternativas aceptable y económica. El beneficio de las mascarillas de tela es que puede echarlas a la lavadora con detergente regular y reutilizarlas mientras se ajusten bien a su rostro.

No importa si adquirió sus mascarillas de tela en una tienda o si son hechas en casa, asegúrese de que se ajustan bien y no se forman muchos huecos, en especial a los costados, y que tengan dos capas de tela, como mínimo. También le recomendamos comprar o coser mascarillas con un bolsillo para filtros, para que pueda insertar un filtro para tener una capa adicional de protección. El sitio web de la CDC proporciona instrucciones para coser sus propias mascarillas.

Muchas personas usan polainas para cuello, que por lo general tienen un buen ajuste, pero tienen solo una capa de tela. Glucoft sugiere usarlas solo como una capa secundaria sobre otra mascarilla.

Cómo usar y cuidar las mascarillas

Como mínimo, la mascarilla debería cubrir la totalidad de la boca y las fosas nasales. Ya sea que se asegure detrás de la oreja o el cuello, asegúrese de que está lo suficientemente ajustada ara evitar huecos en los bordes (los puntos problemáticos más comunes son en los costados de la nariz y en la parte inferior). Si usa anteojos y se le empañan, quiere decir que necesita ajustar los huecos en la parte superior de la mascarilla.

Si tiene vellos faciales, no se preocupe, siempre y cuando no tenga que pasar mucho tiempo en un entorno de cuidado de la salud de alto riesgo. Si bien los vellos faciales alejan la mascarilla del rostro y evitan que se logre un buen ajuste (igual que usar mucho maquillaje), el nivel de protección que puede lograr en la mayoría de los casos seguirá siendo aceptable para fines de protección general, indica Glucoft.

Las mascarillas que se ensucian o mojan son menos eficaces y es más difícil respirar con ellas que con las mascarillas limpias y secas, así que trate de mantenerlas así el tiempo que sea posible. Evite tocarla, manipularla o reajustarla después de ponérsela. Manipule solo los elásticos, no la superficie de la mascarilla.

Use el sentido común y prepárese para los días en que necesita mascarillas de repuesto. Por ejemplo, si sabe que va a llover mucho, tiene sentido guardar una mascarilla adicional en una bolsa Ziploc para usarla cuando la primera se empape.

Aún no hay información sobre si el uso de dos mascarillas ayuda a reducir las tasas de transmisión de COVID-19, pero los líderes médicos, como el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y el asesor médico en jefe de la Casa Blanca han aprobado esta práctica. Vale la pena tenerla en cuenta, siempre y cuando no provoque un aumento en la probabilidad de no usar mascarilla.

“Si le cuesta respirar, no vale la pena, pero si logra que la mascarilla se ajuste mejor, no creo que tenga nada de malo”, indica Glucoft.

Tenga presente que los CDC no recomiendan el uso de dos mascarillas desechables ni la combinación de mascarillas N95 con cualquier otro tipo de mascarilla.

Uso de mascarillas y vacunas

Si bien las vacunas contra la COVID-19 han sido aprobadas y lanzadas, es importante no dejar de usar mascarilla por distintos motivos, incluso si ya fue vacunado.

“Incluso las mejores vacunas solo tienen un 94 % a un 95 % de efectividad dos semanas después de la segunda dosis”, indica Glucoft. “A pesar de que esto es alto, todavía estamos enfrentándonos a una enfermedad que es sumamente contagiosa y hasta que suficientes personas se hayan vacunado y mientras que el índice de contagio permanezca alto, aún existe el riesgo de contraer la enfermedad.”

Incluso si es parte de la población para la que la vacuna tendrá la eficacia prevista, no está claro el grado en que se extiende su protección.

“Sabemos que la vacuna protege contra la enfermedad sintomática, pero no sabemos si aún puede transmitirse”, agrega Glucoft. “Aún no llegamos al punto en que no es una inquietud”.

Por último, están las variantes de COVID-19 de propagación rápida que, según conclusiones, son más contagiosas y pueden afectar la eficacia de las vacunas. Las mascarillas son la mejor protección contra la propagación de las nuevas cepas de COVID-19, incluso para las personas ya vacunadas.

“Hasta que tengamos inmunidad de rebaño es necesario usar mascarillas, porque aún no conocemos la rapidez con la que se propagarán estas variantes, ni su alcance”, indica Glucoft.

No deje de practicar el distanciamiento social, lávese las manos y evite los espacios cerrados llenos de gente. No se deje llevar por la idea de que la COVID-19 no lo afectará o que no puede contagiar a otras personas solo porque usa mascarilla.

Los expertos científicos y el gobierno pueden cambiar sus recomendaciones a medida que obtienen más información del coronavirus o a medida que se propaga, desaparece o muta. Glucoft recomienda estar al día con las pautas establecidas por el departamento de salud local, que personalizará las recomendaciones según la realidad de su zona.

 

Para saber cómo Children's Hospital Los Angeles mantiene seguros a los pacientes, las familias y el personal durante la pandemia de COVID-19, haga clic aquí.


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