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Advice From Our Experts

Cómo atender la salud emocional de los niños en los tiempos del coronavirus

Hable con los niños de cómo se sienten, participe en actividades que creen un vínculo afectivo y ayúdeles a generar una capacidad de superación ante estos difíciles momentos.

La pandemia del coronavirus ha trastornado nuestro día a día. El ritmo de la rutina de la gente se ha visto alterado: escuelas cerradas, padres trabajando desde casa o de manera inesperada sin trabajo, y muchos acatando las órdenes de quedarse en casa. A medida que el coronavirus se propaga, las personas, comprensiblemente, están ansiosas. ¿Cómo deben las personas adultas que cuidan de los niños atender la salud emocional de los pequeños durante estos momentos sin precedentes?

David Schonfeld, MD, director del Centro Nacional para Crisis Escolares y Aflicción en Children’s Hospital Los Angeles, tiene algunos consejos acerca de cómo pueden las personas adultas hablar con los niños de cómo se sienten estos, participar en actividades que creen un vínculo afectivo y ayudarles a generar una capacidad de superación ante estos difíciles momentos.

La mayoría de niños son, en mayor o menor medida, conscientes de lo que está sucediendo. Incluso un niño pequeño puede darse cuenta de que sus padres están ansiosos y que ha cambiado el horario de la familia. El adulto puede empezar preguntando al niño que sea lo suficientemente mayor para hablar del tema, qué es lo que entiende y luego, qué dudas tiene. No podemos tranquilizar a un niño hasta que sepamos qué le preocupa. El adulto no debería dar por sentado que las dudas que tiene un adulto son las mismas que las que tiene un niño.

¿Cómo deben expresar las personas adultas sus propios sentimientos a los niños?

Un niño puede percatarse de si a su padre o su madre le preocupa lo que está sucediendo. Aconsejo que no se oculte. Los niños quieren que las personas adultas sean auténticas, genuinas y sinceras. Es necesario que el adulto comunique algunas de sus dudas al niño, en especial, cómo están afrontándolas. Si el adulto puede hablar con el niño acerca de cómo afrontar estas circunstancias, le estará enseñando una herramienta de vida que ayudará al niño cuando este tenga que afrontar adversidades en un futuro.

Sin duda alguna, el adulto tiene que ir con cautela al expresar algunas de las cosas que le preocupan, por ejemplo, dudas en cuanto al dinero. Un comentario aislado a un niño de 12 años del tipo “el mercado bursátil se acaba de llevar por delante tus fondos para ir a la universidad” no hará más que preocupar al niño. Si esto es lo que le preocupa al padre o la madre, este tiene tiempo para averiguar la solución. Es necesario que el adulto mantenga una actitud positiva al resaltar lo esperanzador en su visión. Este es el momento de proyectar ante los niños las medidas positivas que los científicos y los que están al mando están tomando.

¿Qué pueden hacer las personas adultas para involucrar a los niños?

Este es un buen momento para hacer un proyecto creativo o ver una serie juntos. Recomiendo ver contenido edificante o divertido que pueda ser una distracción sana. Puede que sea un buen momento para dejar que su adolescente le lea un cómic o le enseñe algo que le interese en YouTube; es conveniente que usted también muestre interés en eso. Si bien los niños no pueden hacer todo lo que quieren ahora, es necesario que el adulto encuentre algo que quiera hacer el niño y ayudarle a hacerlo.

¿Puede describir algunas técnicas de afrontamiento que pueden usar los niños y los padres?

Los niños tienen que crear un manual con técnicas de afrontamiento para lidiar con el malestar y la ansiedad. Estas son algunas maneras de apoyar esta iniciativa:

  • Hable con los niños. Puede ser útil compartir cómo se siente uno con alguien a quien le importe.
  • Escriba acerca de los sentimientos o utilice el arte como medio de expresión de las emociones.
  • Utilice la atención plena para centrarse y seguir tranquilo. Los niños pueden aprender estas técnicas.
  • Haga ejercicio en casa o en el jardín de su casa.

Con frecuencia, los padres intentan proteger a los niños, pero la cuestión es que hace falta que los niños aprendan a ser responsables de su propia salud. Esto puede iniciarse a una temprana edad. El adulto debería resistirse a la tentación de simplemente contarle al niño exactamente qué hacer. El adulto puede decirle al niño lo que es importante hacer y dejar que sea el niño el que luego averigüe cómo quiere hacerlo. Con los niños muy pequeños, esto puede traducirse en que sean ellos los que escojan con qué jabón se van a lavar las manos o qué canción van a cantar mientras se las laven. Deje que el niño se responsabilice de sí mismo en la medida que le sea posible y adecuada según su etapa de desarrollo.

¿Qué tengo que hacer si mi niño tiene problemas de conducta durante este tiempo?

Cuando pasan por una crisis, los niños piensan primero en ellos y puede que se queden absortos en sí mismos. Esto es de esperar. Deje que el niño exprese si se siente angustiado por algo que se va a perder, por ejemplo, una fiesta de cumpleaños o un partido de futbol. Deje que el niño viva y exprese esa angustia, y no le juzgue por ello.

Un aspecto que desestabiliza mucho en una crisis como la desatada por la pandemia de COVID-19 es que no se sabe qué es lo que va a suceder. Esta sensación de no poder predecir hace que nos sintamos muy vulnerables. Concretamente para los niños, recomiendo que los adultos eviten esta sensación y la controlen, por ejemplo, creando un horario en casa. Puede que usted no pueda decirle al niño cuándo podrá ir al patio o a casa de un amigo, pero sí podrá decir a qué hora es la cena. Puede decirle a qué hora se van a sentar juntos y jugar a un juego de mesa o leer un cuento. Intente ajustarse a ese horario en la medida de lo posible porque eso da confianza a los niños.

¿Cómo llevan las personas adultas el quedarse en casa con sus niños?

He oído a gente hablar del estrés que les provoca estar todos juntos en un mismo lugar. Debemos aceptar todos que gran parte del estrés proviene del contexto de la situación que vivimos: no se trata de un día en el que ha nevado o de unas vacaciones en familia. Las personas están preocupadas e intentan hacer infinidad de cosas, por ejemplo, seguir yendo a la escuela a distancia o trabajar de manera remota desde casa, lo cual añade otro elemento de estrés para las familias.

Las personas deberían ponerse expectativas razonables; el objetivo no es divertirse mucho o ser el más productivo estudiando o trabajando, sino averiguar cómo lograr un equilibrio con todo lo que se nos pide que hagamos. Estos son momentos de hacernos sentir bien los unos a los otros; a veces, esto quiere decir ceder ante algunos de los logros que esperamos, por ejemplo, el progreso escolar de los niños. Siempre y cuando el adulto esté contribuyendo a que el niño esté protegido, cómodo y se sienta seguro de sí mismo, esto dejará al niño en la mejor situación para conseguir logros en el futuro.